Laboratoire international pour l'habitat populaire

“DOS EPISODIOS DE LA MODERNIDAD VENEZOLANA.De Carlos Raúl Villanueva a la Gran Misión Vivienda” Juan Pedro Posani, por el MUSARQ

El debate acerca del tema de la Modernidad sigue teniendo un gran interés para el mundo desarrollado y para el mundo periférico, por varias razones. Porque la modernidad ha sido el centro de la razón de ser de Occidente. Porque la imitación de esa Modernidad ha sido la tragedia y la esperanza de nuestros países “subdesarrollados”. Porque hoy, dadas sus consecuencias para el planeta, estamos en condiciones de ejercer una profunda crítica a conceptos y fenómenos como progreso, desarrollo, crecimiento económico, avances tecnológicos, que han sido esenciales para la modernidad occidental. Porque hoy, igualmente, estamos en capacidad de vislumbrar la posibilidad de acceder a una nueva modernidad que a) rescate los valores positivos inherentes a la modernidad original, hija de la secuencia histórica Renacimiento italiano, Iluminismo francés- alemán-inglés, Revolución Francesa, desarrollo tecno-científico, y b) avance hacia una concepción de la Modernidad bien conciente de los retos, de los riesgos y de las profundas crisis que hoy tiene que enfrentar el planeta. 


La Modernidad en Venezuela, así como en toda América latina,  ha sido un proceso de imitación, en los mejores casos, de imitación adaptativa (C.R.Villanueva). Se intentó construir el país según métodos de imitación y con productos finales también de imitación, que incluyeron finalmente la democracia y el progreso occidentales. Al perseguir la Modernidad occidental en la periferia, se corre el riesgo también de asumir-incorporar sus otras raíces, las que le han permitido crecer hasta el desarrollo actual, a saber, los efectos del contenido-contexto de  su estructura capitalista de doble explotación: la explotación interna de la fuerza de trabajo y la explotación externa de las colonias. Con ello se tiende a asumir también todos los demás ingredientes culturales que vienen juntos con ella, positivos algunos (racionalidad científica, tecnología, producción artística) negativos otros (hegemonía y prioridades políticas, culturales y educativas, silencios, exclusiones, ignorancia y racismo culturales, etc.) Las dos caras de la Modernidad Occidental.
Es indispensable que la consideración de la Gran Misión Vivienda , como segundo episodio del proceso de modernización venezolana, debe destacarse, por lo menos en principio, su pertenencia a una segunda y nueva modernidad, diferente en contenidos y en prioridades de la primera (imitación adaptativa). Al hablar de segunda modernidad, así mismo, hay que tener cuidado en establecer diferencias con la definición de segunda modernidad y modernidad líquida de autores como U.Beck y Z. Bauman,  quienes se remiten a la crítica de la actualidad globalizada, y no se plantean en absoluto la construcción de una nueva y diferente. La Misión, por lo tanto,  no es, ni debe ser, una repetición, mejor y más grande , del antiguo Banco Obrero. Este segundo episodio en ciernes, en proceso de realización, (la Gran Misión Vivienda) debe separar cuidadosamente los contenidos positivos de los contenidos negativos eurocéntricos que arrastra la tradición modernizadora. Debe ir acompañado de un intenso trabajo reflexivo y crítico para identificar rémoras y defectos pasados. Se trata de inventar una nueva Modernidad a partir de la base universal de racionalidad y emancipación humana que ha sido lo más luminoso de la experiencia modernizadora original. La nueva Modernidad mantenga de la Modernidad “primitiva” el extraordinario resorte de la esperanza, la fe en la racionalidad científica, la justicia de la emancipación universal y el ámbito común de la solidaridad. Se desprenda en cambio de su eurocentrismo, su pasado colonialista e imperialista, su negación de la diversidad, su fe abstracta en el progreso, su dependencia ciega de la categoría de mercado, su dependencia de la democracia como ropaje formal. Una nueva modernidad que salga de la primera, marcada por su esencia capitalista, para emprender la construcción de una modernidad socialista que sea capaz, a la vez, de evitar el congelamiento acrítico que ha caracterizado hasta ahora a los experimentos socialistas.
El proceso de acceder a la Modernidad en América latina tiene características diferentes que derivan de las diferentes circunstancias particulares de cada región y de cada país. Las que corresponden a Venezuela representan un fenómeno destacado, tanto así que han llegado a ser un episodio referencial de gran interés para la historia del continente.
Hay que tomar en cuenta que el proceso de modernización en Venezuela comienza con el presidente Guzmán Blanco (1870), continúa con la dictadura de Juan Vicente Gómez (1928-1936) y tiene su máxima expresión con el proyecto de país planteado por la dictadura del General Pérez Jiménez (1948-1958)
Análisis esquemático del primer episodio. Imitación adaptativa de los modelos eurocéntricos posteriormente combinados con los norteamericanos. Programa de erradicación definitiva del rancho. Por un lado se mantienen las causas que originan la pobreza y por el otro se la corrige y se la mitiga con la actuación del Banco Obrero. Los pobres y sus ghettos siguen en la periferia. Reducción al mínimo de la superficie de los apartamentos. No se construyen ciudades sino urbanizaciones. Ciudades dormitorios. Ensayos discontinuos de tipologías reductivas sin participación de los habitantes. Sin embargo, por las contradicciones inherentes al sistema, en el programa también se destaca la actuación iluminada de Carlos Raúl Villanueva y su equipo. Su formación y su talento le permiten alcanzar los logros de diseño que se resumen en el “23 de Enero”, pero que no son sino el resumen de una larga experiencia urbanística y arquitectónica. Análisis formal, urbana y tipológica. Ambiciones y realidad. Presencia-previsión inicial de los servicios indispensables.  El fracaso del programa de erradicación del rancho. Situación posterior al 1958. Dimensiones de la “explosión” cuantitativa  de los barrios. La realidad venezolana urbana integrada de las dos ciudades, la de los ricos y la de los pobres.
El segundo episodio de la Modernidad venezolana, se concreta desde el punto de vista de su realidad física e infraestructural, en la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV). La GMVV como gigantesco programa político civilizatorio. Programa definido a grandes líneas pero sujeto a cambios, rectificaciones y mejoramientos durante el camino a recorrer. Programa dinámico y flexible dotado de autoaprendizaje. “Una vivienda digna para cada ciudadano”. Programa que corresponde a lo original del primer proceso de modernización (emancipación) pero con independencia de la imitación eurocéntrica y colonizadora. La GMVV es parte de un proceso de modernización de nuevo tipo, creativo y no imitativo. No puede y no debe ser un programa aislado, un programa de naturaleza esencialmente técnico, sino un programa de trabajo colectivo y participativo que implica la sustitución de una sociedad de base y estructura capitalista-dependiente por una sociedad de base y estructura neo-socialista.
Documentación selectiva de lo realizado hasta ahora y de los proyectos en fase de realización y de proyecto.
Lo inevitable: plantear en un país como Venezuela la posibilidad de una nueva modernidad (segundo episodio)a partir de las experiencias positivas y negativas de la primera modernidad (primer episodio), exige perentoriamente cambiar las estructuras políticas para liberar las fuerzas productivas, abrirse a la más completa participación popular y a la democracia como sistema abierto, directo y responsable, en una atenta disposición a enfrentar las grandes crisis que atenazan gravemente al mundo de este siglo.

Juan Pedro Posani
Caracas 12.01.2013 

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